Hace un par de semanas, salí con el amigo
de un amigo.
Y me acosté con él.
Sé lo que están pensando y tienen razón. Fui fácil, pero así fácil, fácil, fácil. La tabla del uno es una ecuación física nuclear al lado mío.
Y me acosté con él.
Sé lo que están pensando y tienen razón. Fui fácil, pero así fácil, fácil, fácil. La tabla del uno es una ecuación física nuclear al lado mío.
Y le gusté al cabrito. No tengo idea
porqué. Es obvio que le gusta el webeo, pero aparte parece que le gustó mi espíritu
en verdad.
Nota al margen: Siempre entro en esos autoconvencimientos. Siempre. Pienso que el muchacho no me está mirando las tetas, sino mi espíritu, y que no tiene los ojos desorbitados de caliente, sino que está hundido en un profundo sopor místico al ritmo de mi corazón.
El muchacho en cuestión me empezó a llamar harto y a escribir mensajitos lindos por facebook. Me gustaba como me gustan las sopaipillas: está bueno para los días heladitos.
Nota al margen: Siempre entro en esos autoconvencimientos. Siempre. Pienso que el muchacho no me está mirando las tetas, sino mi espíritu, y que no tiene los ojos desorbitados de caliente, sino que está hundido en un profundo sopor místico al ritmo de mi corazón.
El muchacho en cuestión me empezó a llamar harto y a escribir mensajitos lindos por facebook. Me gustaba como me gustan las sopaipillas: está bueno para los días heladitos.
Me tincó.
Obviamente la cuestión estaba saliendo
demasiado bien, así que por supuesto algo medio oculto tenía que haber entre
tanto ojito que me hacía. Un día que me invitó al restaurant más caro de la
vida –no le salió a cuenta para nada, porque me dan unos atacazos de hambre
estilo Jurassic Park en las parrilladas, los sushis, las comidas rápidas, las
comidas chinas, italianas, los carritos de completo y los de sopaipillas, tanto
es así que le pedí a San Expedito la última vez que fui, que me ayudara a
comerme una sopaipilla diaria-, y creo que ni le importo gastarse la vida alimentándome, de la pura culpa que tenía.
- Estoy pololeando. Pero mi pololeo es una
mierda.
- No me habías contado eso. Me estafaste.
- Sí, pero es que me gustaste mucho. Igual,
no estoy arrepentido.
- Bueno, voy a solucionarte la vida: termina con ella.
- No puedo.
- ¿Por qué?
- Ella no está bien.
- ¿Y qué quieres?, ¿Qué salgamos los tres?
- Quiero que me tengas paciencia. Que me
esperes.
- ¡Que me esperes!... ¿Hasta cuándo, así por ser?
- Un par de meses.
Eso me dijo el cara de raja. Que lo
esperara un par de meses.
¿Y qué hago mientras tanto? ¿Tejo Macramé con mis abuelas?
Ni cagando.
Le hice una tapa que le sonó hasta a la polola y me bajé del auto indignada.
No, eso último es mentira porque estábamos lejos. Lo extorsioné para que me fuera a dejar a la casa.
Y me acosté con él de nuevo.
Sí, sí sé. Algún karma maligno me va a venir a castigar por inconsecuente, pero era mi despedida del sexo habitual, del maravilloso training sexual de tirar tres veces a la semana. Era una virada en U hacia aquellas mañanas en que pareces una perra envenená y no hay nada que te haga ver el pelo más lindo.
Hasta que llegó ese día.
El día en que se te calienta la sangre, cual hervidor.
¿Y qué hago mientras tanto? ¿Tejo Macramé con mis abuelas?
Ni cagando.
Le hice una tapa que le sonó hasta a la polola y me bajé del auto indignada.
No, eso último es mentira porque estábamos lejos. Lo extorsioné para que me fuera a dejar a la casa.
Y me acosté con él de nuevo.
Sí, sí sé. Algún karma maligno me va a venir a castigar por inconsecuente, pero era mi despedida del sexo habitual, del maravilloso training sexual de tirar tres veces a la semana. Era una virada en U hacia aquellas mañanas en que pareces una perra envenená y no hay nada que te haga ver el pelo más lindo.
Hasta que llegó ese día.
El día en que se te calienta la sangre, cual hervidor.
Facebook, el maldito y desgraciado
Facebook, me contó que este personaje estaba “mejorando su relación” con la
famosa polola.
“Estamos mejor con la flaca -escribió- por fin hemos arreglado las cosas. Estoy como en un sueño”.
La raja: mi vagina tiene poderes curativos. Mejora las relaciones de pareja y, si el sexo fue rico, te afecta los neurotransmisores y te hace enamorarte de nuevo. ¡Qué bonito, que felicidad!
Tengo un sapito milagroso, o socialista, cuya generosidad traspasa la bondad.
¡Postúlenme al Nóbel de la Paz!
¡En vez de poner la otra mejilla, yo pongo el sapito!
¡Bienaventurados sean los sanadores sexuales, porque de ellos será el reino de los cielos!
“Estamos mejor con la flaca -escribió- por fin hemos arreglado las cosas. Estoy como en un sueño”.
La raja: mi vagina tiene poderes curativos. Mejora las relaciones de pareja y, si el sexo fue rico, te afecta los neurotransmisores y te hace enamorarte de nuevo. ¡Qué bonito, que felicidad!
Tengo un sapito milagroso, o socialista, cuya generosidad traspasa la bondad.
¡Postúlenme al Nóbel de la Paz!
¡En vez de poner la otra mejilla, yo pongo el sapito!
¡Bienaventurados sean los sanadores sexuales, porque de ellos será el reino de los cielos!

